
Acerca de la obra
PERENNIA captura un momento de la naturaleza y lo eterniza a través de la creación artística, desfuncionalizando lo vegetal, reconstruyéndolo y entregándole un nuevo significado al crear obras en las que hojas, pétalos son a la vez soporte y superficie.
La fascinación de la autora por el reino vegetal la llevó a experimentar durante casi dos décadas con los mismos elementos, a insistir en la geometrización de materia orgánica, construyendo módulos que le permitieron componer trabajos que en su repetición abren nuevas líneas de búsqueda y trabajo estético, apareciendo infinitas posibilidades de juego con matices, texturas y formas.
PERENNIA viene de la naturaleza, de la belleza de lo irrepetible –lo único- y de la autenticidad de la hoja, del pétalo, como objeto último de la creación. Intenta capturar el instante, no dejar que desaparezca, aún cuando al recolectarlo su propia muerte se adelanta. El ciclo natural se interrumpe, pero se le otorga una nueva vida que aspira la eternidad.
Su obra no existe fuera de sí misma, no se concibe fuera de su materialidad ni de su módulo. Cada una reproduce la complejidad fractal de la naturaleza, que no existe fuera de sí y que toda ella se construye por sí misma.
Cada obra es un registro histórico, que se desarrolló en determinado contexto, es memoria viva. Una clase de memoria muda, vista desde un lugar donde el lenguaje no existe en palabras, construida bajo la naturaleza que todo capta.
El tiempo es un agente implacable en la degradación natural de los materiales inertes y los vivos, generando cambios de forma y de estado, participando como elemento principal en procesos que, en la naturaleza, son a la vez irreversibles y cíclicos, se repiten temporada tras temporada una y otra vez. La semilla cae en suelo fértil y germina, la planta brota y aparecen hojas y flores que caen, dando paso a una nueva semilla. La obra de Violeta intenta extender la perdurabilidad a través de la conservación de ella como objeto de arte.
Es querer que no desaparezca, es prolongar un instante a través del proceso artístico que se inicia desde el acto de la recolección, es dar inicio a una nueva etapa en la materia. PERENNIA tiene la capacidad de congelar el devenir de lo orgánico en una obra de arte, de domesticar los ciclos naturales, deteniendo la acción del tiempo.
Gran parte de sus obras se materializan en el cuadrado como unidad mínima, cuadrados que se organizan en composiciones circunscritas a los números de la serie de Fibonacci. Estos números son la representación matemática de la proporción aurea, configuración que existe en ciertos elementos de la naturaleza y que ha sido usada como principio rector en las obras de arte durante el Renacimiento, periodo en el cual se orientaba el desarrollo artístico en función de lo bello, de la armonía, de la reproducción y de la creación a través de la construcción geométrica de proporciones perfectas. Una abstracción geométrica de la naturaleza, repitiendo muchas veces una estructura modular cuadrada.
En algunas de ellas se puede apreciar como las nervaduras principales coinciden con la diagonal de los cuadrados. Se repiten y alternan de posición generando dos diagonales que se cruzan y forman una segunda cuadrícula de rombos. En otras encontramos que las nervaduras principales coinciden con la mediana vertical del cuadrado. Al unirse los cuadrados todos en una misma posición, las nervaduras forman líneas verticales paralelas a la cuadrícula, constituyendo así una simetría por espejo.
En PERENNIA aparece el ciclo naturaleza- recolección- abstracción -reorganización.
Naturaleza cuando los pétalos y hojas son eso, pétalos y hojas sin más, hasta su recolección. La abstracción comienza cuando por el secado, prensado y corte, la esencia del material se modifica, la carga de la vida se resignifica a través de la impronta de un nuevo sentido: el cuadrado, la cultura, lo humano, que finalmente reorganiza los módulos en una composición única que usa como base constructiva patrones numéricos que fueron extraídos desde la observación de la naturaleza.
Se genera una desfuncionalización de la naturaleza. Lo que ahora es parte del trabajo artístico de la autora y opera como elemento visual, compuesto y articulado en un contexto completamente distinto al original, tuvo antes participación en procesos biológicos. Perteneció́ a campos físicos, ecológicos, perteneciendo ahora a campos conceptuales y culturales, al arte.
PERENNIA es un acto poético, una respuesta que surge desde la sensibilidad y la belleza al arte contemporáneo. Con esta obra se liberan sentimientos profundos que surgen de la contemplación espiritual del trabajo. Nada acá́ es banal, nada es superfluo, intentando propiciar un encuentro del espectador con lo que es, puede reflejar a sí mismo.
Por eso las palabras que rodean a PERENNIA a veces sobran. PERENNIA se concibe como una rebelión a las corrientes artísticas predominantes y plantea como propuesta la extracción y modificación de lo natural, volver a la inocencia, a la belleza sin adornos. Sus características definen en la obra sutileza y fragilidad, que despierta las sensibilidades del espectador.
